miércoles, julio 24, 2024
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Se inyecta mercurio para convertirse en Wolverine de ‘X-Men’

A todos nos gustaría ser superhéroes. Quien diga que no, miente. Pero normalmente asumimos que son fruto de la ficción y que, por mucho que lo intentemos, no podremos ser como ellos. Otras personas no logran asumirlo y ponen en peligro su vida intentando emularlos. Es el caso de un niño de 15 años, que en 2014 decidió ponerse una inyección de mercurio en sus brazos, para intentar parecerse a Wolverine , de los X-Men. O quizás a Mercurio.

No está claro a cuál de los dos quería parecerse. La madre del chico explicó a los doctores que le atendieron que recientemente había visto X-Men Orígenes: Wolverine. Esto llevó a los sanitarios a pensar que, por el claro parecido en los términos, debió querer parecerse a Mercurio, una de los X-Men. Pero el caso es que, como bien recuerdan en un artículo sobre el tema publicado recientemente en IFL Science, esta superheroína no aparece en la película, pues solo aparece en los cómics de X-Men.

Quizás el chaval también era aficionado a los cómics. O quizás era a Wolverine a quien quería parecerse. Sea como sea, podría haber puesto su vida en serio peligro; aunque, por suerte, todo terminó sin ir más allá de un susto.

¿Quiénes son Wolverine y Mercurio, de los ‘X-Men’?
James Logan, más conocido como Wolverine, es un mutante con cualidades equivalentes a las de diversos animales. Por un lado, se regenera, como el ajolote o la estrella de mar. Por otro, cuenta con tres garras retráctiles en cada mano, que le dan similitud con algunos feroces mamíferos. Y, para terminar, no posee una gran fuerza, pero sí resistencia, pues su esqueleto está cubierto del metal ficticio adamantium.

La suerte de este chico fue que la inyección de mercurio no fue intravenosa. Extrajo el metal de un termómetro roto y un viejo aparato para medir la tensión que encontró por casa. Después, se lo inyectó, pero todo quedó justo debajo de la piel.

Por lo tanto, el único síntoma que experimentó fue la aparición de múltiples úlceras por el antebrazo. También resultó tener niveles elevados de mercurio en la orina, pero no parecía que este hubiese llegado a dañar órganos.

Visto esto, bastó con abrir la piel en los puntos afectados y retirar el tejido necrosado y los depósitos de mercurio que se habían formado. Así, el joven pudo volver a casa. No sabemos si después de aquello seguiría queriendo convertirse en Wolverine; pero, en caso de que así fuera, quizás se conformara con algún videojuego de realidad virtual, que le permitiera vivir la experiencia sin que le fuera la vida en ello.

Fuente: Hipertextual

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